El lenguaje es como una escalera por la que subimos a la comunicación y a la liberación pero por la que, a veces, bajamos a la confusión y a la dominación. Lo peor, a mi juicio, no es que no nos entendamos porque, si así fuera, podríamos hacer algo por aclararnos. Lo peor es creer que nos entendemos cuando, quizás, estemos diciendo cosas no sólo diferentes, sino contradictorias.
El concepto de educación es un caso peculiar que produce mucha confusión. Un padre puede golpear a su hijo brutalmente porque quiere que aprenda y otro ni siquiera aconseja al suyo para que pueda desarrollar su libertad. Los dos dicen que están educando.
No se puede confundir educación con instrucción.
La educación tiene dos componentes básicos, Uno de naturaleza crítica mediante el cual la persona se hace capaz de pensar, de analizar, de discernir. Es el componente al qque se refería Paulo Freire cuando hablaba de pasar de la mentalidad ingenua a la mentalidad crítica. El otro componente es de naturaleza ética. La persona educada tiene y aplica valores, sabe convivir, es solidaria, tiene compasión, conoce y respeta la dignidad de las personas.
No olvidemos que fueron médicos muy bien preparados, ingenieros muy preparados y enfermeras muy capacitadas en su oficio los profesionales que diseñaron las cámaras de gas en la Segunda Guerra mundial. ¿Estaban bien instruidos? Sí. ¿Estaban bien educados? A mi juicio, no. Porque les faltaba el segundo eje sin el cual no hay educación: el eje ético.
No se debe confundir educación con socialización
La socialización hace que las personas tengan éxito en la cultura en la que viven. Para alcanzarlo, las personas tienen que conocer las claves de la cultura y hacer todo lo posible para integrarse felizmente en ella. Pero la educación añade a la socialización la capacidad de poner en tela de juicio la cultura, la capacidad de discernir qué es bueno y qué es malo en ella. Y otra exigencia, que es la capacidad de respetar a las personas que conviven en esa cultura y de aceptar a quienes procedente de otra tienen unas peculiaridades diferentes. Para quien está educado no vale todo con el fin de alcanzar el éxito.
No se debe confundir educación con indoctrinación
El indoctrinador está atento a los valores, pero los impone por la fuerza, no admite la libertad del educando. Un valor que se impone por la fuerza deja de ser un valor. El educador, por el contrario, vive y propone valores, pero respetando la libertad del educando a rechazarlos y a construir su propia escala ética.
Por todo ello yo creo que la auténtica educación pretende desarrollar las capacidades del individuo pero con el propósito de construir una sociedad más justa y habitable. La educación proporciona al individuo las herramientas necesarias para comprender el mundo, para saber por qué pasan las cosas y, a su vez, le brinda valores para que pueda buscar una convivencia presidida por la solidaridad y la compasión.
Por eso pienso que la educación es la más importante revolución pacífica de la historia. Y por eso comparto el pensamiento de Herbert Wells: “La historia de la humanidad es una larga carrera entre la educación y la catástrofe”.
Miguel Ángel Santos Guerra